Después de años de transformación laboral, la pregunta dejó de ser dónde trabajamos y empezó a ser para qué nos encontramos.
Durante mucho tiempo la oficina fue el centro del trabajo.
El lugar donde pasaban las reuniones.
Las decisiones.
La cultura.
Hoy el escenario cambió.
Pero eso no significa que el espacio físico haya perdido valor.
Del lugar obligatorio al espacio elegido
La conversación dejó de ser remoto contra presencial.
Empieza a ser otra.
¿Cuándo conviene encontrarse?
¿Para qué sirve compartir espacio?
¿Qué experiencias justifican estar juntos?
Lo que la virtualidad resolvió… y lo que no
Pero algunas cosas siguen funcionando distinto cuando ocurren cara a cara.
Diseñar encuentros, no asistencia
El espacio como experiencia
Quizá el futuro de la oficina no sea desaparecer.
Quizá sea convertirse en algo diferente.
Un lugar donde pasar tiempo tenga sentido.